viernes, febrero 13, 2009

Pánico cardioescénico...




Lo sé, lo sé... tenía que escribir acerca de qué es salir en México. Pero bueno, como ya saben, en mis posts los asuntos del corazón tienen prioridad, así que aquí va este...
            
Una tontera = Malinterpretación = ella rensentida = el molesto = ella triste = ¿cómo se arregla?

Yo sé que no tengo derecho a reclamar. Ellos te sustraen ese "derecho", no poniéndole títulos a lo que podría ser una relación. Para curarse en salud de algo que les da temor. Algo que les hace sonar sus alarmas y poner barreras. Y se niegan a recaer en experiencias pasadas, de antiguas relaciones en las que todo empezaba con un reclamo y terminaba con un pleito...
Aunque yo no soy así, de armar pleitos, prefiero dialogar y sí, a veces reclamar. Pero a ver: ¿necesitaríamos reclamar si de verdad nos tomaran en cuenta? Pues no. Menos pelearnos. 
Creo que mi "reclamo" (que era más una observación irónica, diría yo) almacenaba no una, sino varias ocasiones en las que me he sentido rechazada, hecha a un lado, ignorada, no tomada en cuenta, no querida...
Yo ya sabía que no tenía por qué reclamar. Ya lo sabía, solo que se me olvidó por un instante. ¿Un instante de "celos" tal vez?. Un instante de "te sigo queriendo y vos ni te acordás de mí" de "por qué no me das pelota". Un instante de "mirame, aquí estoy, todavía siento lo mismo por vos"... 
Y a veces nos preguntamos : ¿tan malo fue lo que dije? ¿qué hice mal? Es una tontera entre otras mil cosas buenas...  y nos parece que solo están esperando una excusa para enojarse. No entendemos cómo se van desvaneciendo miles de momentos hermosos, cómo se pueden olvidar de todas las cosas bonitas, por un segundo de tensión, estrés y miedo... Miedo a querer. 
Pero no podemos obligar a nadie a que nos quiera. Y definitivamente sabemos cuándo es mejor "no estorbar". Ya eso lo sabía y ya me había querido hacer a un lado. ¡Ay, pero cómo cuesta!
Yo no me siento en posición de reclamar nada -me decís-  pero no entiendo como vos sí... 
Pues ¡me estás reclamando que te reclamo! Y te molestás. Y te ofuscás. Eso me da una pequeña noción de que todavía sentís algo por mí... de que todavía tenés ese mismo miedo, temor o pánico del principio.  
El solo hecho de imaginarnos como pareja te asusta. Por lo menos sos capaz de reconocerlo, aunque no muy conscientemente. Y te enoja porque "reclamo" sin ningún derecho. Y te da chicha que lo haga. Y te enoja que todavía te pueda crear esos sentimientos. Y te ofusca darte cuenta que estás pensando así. Te enoja pensar en mí cuando no quisieras. Y te enoja verte hablando de este tema conmigo. Y me alegra, la verdad. Me alegro por vos. Me alegro por mí.
  

3 comentarios:

Anónimo dijo...

se lo mande al coso, con una correccion final porque a mi ya no me queda tu optimismo
jajaja ya el lo apago bastante
pero me senti totalmente identificada con los problemas de comunicacion y con lo que los pasados de la gente le hacen al presente, los de ellos y los de nosotras tambien
pao

Ladybug dijo...

Me alegro por vos. Me alegro por el... ;o)

Mujer de Maiz dijo...

Que dificil...que chicha..porque los humanos seremos tan complicados??????
A veces uno sabe que debe hacer, pero como vos decis, como cuesta...sera masoquismo o esperanza de que algo cambie? Las dos seguro. Un abrazo!