El otro día estuve leyendo en el blog de Denise, algo que me llamó la atención, por lo cierto que es… Y era que había quedado de verse con una amiga para “tomar café” por Internet, literalmente un “cybercafé”.
Es cierto que no es exactamente lo mismo pero en materia de relaciones interpersonales, gracias a Internet los vínculos entre las personas han evolucionado un montón. Somos muchas personas las que logramos mantenernos en contacto con los amigos y con la gente que queremos de una forma que, en otras condiciones sería más difícil, si no es que imposible y menos entretenida, si se me permite…
En mi caso tener una “cyberdate” con el que me gusta, puede ser de lo más emocionante que me pase; auque a veces es verdad que uno llega a aburrirse de los cyberbesos y los cyberabrazos… y quiere los de verdad, ¡pero ya! La cercanía y el calorcito de la otra persona siempre hacen falta…
Por eso a veces me cuesta entender a los que “se gustan” por Internet, sin saber cómo es la otra persona en tres dimensiones, cómo huele, como besa… Eso de conocer gente por Internet y enamorarse es de lo más bizarro… pero a algunos les ha funcionado.
Creo que las relaciones cybernáuticas, se vuelven incluso hasta excitantes para muchos, sobre todo si no conocen a la otra persona, por la intriga que se genera… Es ese cierto sentido de anonimato el que anima a algunos a decir o publicar cosas que nunca se hubieran atrevido si no fuera en un blog, en un foro o en un chat.
Los alteregos son muy útiles para este propósito. A muchos les ayuda estar detrás del teclado para decir las cosas, el nerviosismo no se ve… y se puede pensar un segundo antes de responder algo.
Si querés conocer más sobre alguien, solo hay que saber utilizar bien las herramientas que ofrece Internet. Todo aparece allí… es nada más de buscar. Creo que a Sherlock Holmes se le hubiera hecho más fácil resolver algunos casos, de haber contado con un browser... Como decía Naty: “youtube es el Google de ahora”.
Internet es bastante transparente. Aunque algunas amigas y yo concordamos en que en ocasiones es más bien demasiado transparente, al punto de ser estresante y malo para el hígado... vuelvo a las relaciones interpersonales: entre cielo, Internet y tierra no hay nada oculto, yuno se puede enterar de muchas cosas, a veces sin querer, recibir comentarios inapropiados o inoportunos y hasta generar malentendidos por algo que dijo o escribió.
Pero a pesar de estos chascarrillos, sigue siendo un valioso medio sobre todo por su inmediatez. Tus amigos pueden saber como te encontrás en este preciso momento, o algunas horas después, sin tener que esperar a que llegue la carta 15 días o un mes, aunque esta última sea más personal...
No es que me queje de la frialdad que a veces tiene Internet, o que quiera regresar al correo tradicional... pero ¡qué emocionante es recibir una tarjeta escrita a mano, con sello postal y cariño incluido desde otra parte del mundo!
viernes, septiembre 28, 2007
lunes, septiembre 24, 2007
Arroz con pollo para el alma
Y del mejor de todos: el de mi mamá. Nada se compara con un remedio como este para quitar el estrés, la saturación mental y el agotamiento…
Además de un poco de ejercicio matutino para el cuerpo y la musica nocturna de Mozart para el espíritu, un arroz con pollo con bastante salsita y una siesta por la tarde en medio de una fiesta, de verdad que pueden hacerlo revivir a uno, quitarle el cansancio y tranquilizarle el alma.
Al despertar, movida por los aplausos del improvisado concierto de guitarra que dio mi hermano en la sala, corroboré la alegría de la cumpleañera que, rodeada de flores, de sonrisas y de un par de lagrimitas, llegaba a sus ochenta primaveras… como si estos casi 30 años de conocerla no hubieran pasado por ella.
Mi abuelita, delgadita y menuda, es todo un ejemplo de fortaleza y constancia frente a la vida. Para quien no la conoce, es difícil imaginar la tenacidad y la valentía que hay tras esa vocecita aguda y ese cabello tan blanco como su nombre.
Es la dulzura y el cariño concentrados en una persona, cocinados en un tamal asado que todos alabamos al llegar a su casa. Por eso, compartir esta vez un arroz con pollo en la mía, para festejar tenerla con nosotros igual de activa como siempre, ha sido una verdadera dicha de la que no todos pueden disfrutar.
Pensar en esas cosas es lo que me hace continuar. Valorar esos pequeños y hermosos detalles que trae incorporados la vida, es lo que me hace sonreír y dejar de preocuparme por otras cosas que a la par de ochenta años de vida, tal vez no son tan importantes, o puede que si lo sean, pero ya pasaron o todavía no se han dado y no es tiempo de pensar en eso…
Además de un poco de ejercicio matutino para el cuerpo y la musica nocturna de Mozart para el espíritu, un arroz con pollo con bastante salsita y una siesta por la tarde en medio de una fiesta, de verdad que pueden hacerlo revivir a uno, quitarle el cansancio y tranquilizarle el alma.
Al despertar, movida por los aplausos del improvisado concierto de guitarra que dio mi hermano en la sala, corroboré la alegría de la cumpleañera que, rodeada de flores, de sonrisas y de un par de lagrimitas, llegaba a sus ochenta primaveras… como si estos casi 30 años de conocerla no hubieran pasado por ella.
Mi abuelita, delgadita y menuda, es todo un ejemplo de fortaleza y constancia frente a la vida. Para quien no la conoce, es difícil imaginar la tenacidad y la valentía que hay tras esa vocecita aguda y ese cabello tan blanco como su nombre.
Es la dulzura y el cariño concentrados en una persona, cocinados en un tamal asado que todos alabamos al llegar a su casa. Por eso, compartir esta vez un arroz con pollo en la mía, para festejar tenerla con nosotros igual de activa como siempre, ha sido una verdadera dicha de la que no todos pueden disfrutar.
Pensar en esas cosas es lo que me hace continuar. Valorar esos pequeños y hermosos detalles que trae incorporados la vida, es lo que me hace sonreír y dejar de preocuparme por otras cosas que a la par de ochenta años de vida, tal vez no son tan importantes, o puede que si lo sean, pero ya pasaron o todavía no se han dado y no es tiempo de pensar en eso…
jueves, septiembre 20, 2007
Requisitos para ser mensajero...
Hasta hoy, de no ser porque Loly lo comenta, no había notado las características excepcionales que tienen que tener los mensajeros de la oficina... Al parecer más que sus habilidades como conductores, hay que contar con ciertas características físicas extremas para poder ingresar a la flotilla. Y es que cuando pasan caminando por aquí, de dos en dos, la diferencia se marca notablemente entre el altísimo y el chiquitillo. O el gordo y o el demasiado flaco. En fin que tenemos mensajeros extremos, que llegan rápido y van veloces no importa como se vean.
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mensajeros,
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trabajo
martes, septiembre 18, 2007
Neblina pasajera
La neblina me gusta, pero con ella, el corazón se me abruma de recuerdos. La bruma me ablanda y me derrite los sentimientos… Son recuerdos hermosos pero tristes a laa vez. Cuando eso pasa tiendo a buscar al sol para que me dé felicidad y me haga sentir que todavía me queda tiempo para seguir.
Es bueno saber que no me voy a morir, al menos no todavía… al menos eso creo… Aunque nunca sabemos cuando cerraremos los ojos para siempre.
Es bueno saber que no me voy a morir, al menos no todavía… al menos eso creo… Aunque nunca sabemos cuando cerraremos los ojos para siempre.
viernes, septiembre 14, 2007
Impredecible
La vida es impredecible… Nos lleva de un lado a otro como quiere, cuando ella quiere y sin avisar nos vuelca en un giro de 360˚, sin que podamos hacer nada… En un pestañear todo cambia. A veces solo hace falta medio segundo para que las cosas sean distintas… para bien o para mal. Aunque como bien lo dice el dicho no hay mal que por bien no venga: un click sí un click no, contesto o no contesto, miro no miro, hablo o callo, y ahora ¿qué respondo? digo sí o digo no, escudo o corona, me atrevo no me atrevo, ¡ay no pude frenar! choqué… saldrá tu número en la lotería… ¿millonaria? Solito: el 09, ¡bingo! Acepto o no acepto el trabajo, mando o no mando el mail, alguien que dice tu nombre y todo vuelve a girar...
Tenemos un futuro sí, pero no lo sabemos… Es cuestión de instantes para que todo cambie. A mí ya me han tocado varios de esos giros completos. Y todo vuelve a empezar...
Tenemos un futuro sí, pero no lo sabemos… Es cuestión de instantes para que todo cambie. A mí ya me han tocado varios de esos giros completos. Y todo vuelve a empezar...
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