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jueves, abril 08, 2010

Volar

Balance. Organizar. Volar.
Ajustar los engranajes. Poner todo en orden.
Que las cosas vayan tomando su rumbo.
Cuesta un poco. Se logra.
Y entre todo el barullo de actividades, saco un ratito para escribir mis emociones. Sí. Estoy emocionada.
Debo admitir que me entusiasma la idea de viajar. Me encanta la idea de tener que empacar, ir a un areropuerto, chequear, las filas no tanto... me gusta estar en las salas de espera porque siempre puedo leer: Las salas de abordaje y las clínicas son dos de los únicos lugares donde uno casi que obligatoriamente se ve forzado a emplear el tiempo en la lectura. Tomando en cuenta el barullo del que les hablaba antes, simplemente me encanta poder tener un tiempo "ocioso".
Volviendo a la emoción, pues sí, me mociona viajar. Me emociona conocer lugares. Me emociona ver cosas nuevas. Me emociona en especial este viaje porque voy con alguien a quien quiero. La verdad hace algunos años no lo hubiera ni imaginado. Volvemos al principio, todo va cambiando, evolucionando. Tomando un rumbo que a veces ni pensamos.
Me emociona.
Y entre toda la emoción, la maleta al pie de la cama y algunas cositas encima para que no se me olviden, ayer me puse a revisar mi pasaporte de que todo estuviera en orden: vencimiento, ok, visa, ok, sellitos... hmmm... y me di cuenta que hace exactamente un año estaba en el otro lado del mundo.
Hong Kong. Impresionante. Como lo describí entonces: La palabra del momento. Y leo y me vuelvo a emocionar.

Esta vez no voy tan lejos, pero sin duda será un viaje que voy a disfrutar y recordar.
Y mientras vuelvo de aquí a 15 días, con video, fotos y la crónica de cómo estuvo, les dejo el videito de hace un año, que no postée en este espacio:
 

lunes, agosto 10, 2009

Mi teoría de los Tips

                                                © ideachampions.com


En los últimos 12 meses he visitado más de 30 diferentes ciudades en Asia, Europa y América (me faltó África por jetas)
Y después de dar semejante vuelta al mundo, he podido experimentar y comparar una práctica que no es igual en todos los países: el dar "tips" o propinas.
El grado de estrés al que llegaba yo tratando de calcular una propina en algún restaurante en Estados Unidos es inombrable... tenía que ser un 10% o un 20% segun el caso, si éramos mas de no sé cuantos en la mesa, etc. Total, que nunca sabía si estaba dando más o menos...
En México, por ejemplo, de repente me quedaba sin pesos de tanto dar propinas al "cuida-carros" (más conocido como viene-viene), al que te pone la gasolina en la bomba, al que te empaca las compras en el super (digamos que en España eso lo hace uno mismo, en Costa Rica no se da tip y en Filipinas hasta se ofenden si uno les quiere dar algo) 
En México, en especial, me pareció que la economía informal es bastante abundante. Que muchas personas viven de vender cosas en la calle, ventas de comida o de los tips que reciben por su oficio.  
Esto lo comenté con una de las profesoras que también concordó conmigo en lo que me parece un factor que impulsa la inflación y la inestabilidad en la economía.
Por un lado tenemos un considerable porcentaje de la población cuyo ingreso principal esta "excento" de impuestos. Pot otro lado tenemos una gran cantidad de asalariados que tienen que reservar una parte de su presupuesto para gastos que no son deducibles de impuestos o no se contemplan dentro de la economia formal.
Es decir, que anda circulando en la calle una cantidad de dinero mayor a la que en realidad contabiliza el estado y no necesariamente se contempla al generar políticas monerarias. Estamos hablando de dinero fantasma que se desvanece de nuestros bolsillos, asusta nuestros presupuestos y circula por ahí elevando el precio de las cosas...
¿qué se puede hacer en este caso? ¿alguien tiene una idea? 

jueves, abril 30, 2009

¿Kota Kinabaqué?











Mamutik Island, Kota Kinabalu


La salida del vuelo se había retrasado. Y yo estaba sentada en la sala de espera todavía preguntándole a mis roomies ¿Que a dónde es que vamos? Y es que el nombre no se me pegaba para nada... porque a penas hacía 24 horas que había escuchado por primera vez de la existencia de ese destino turísitico.

Así a como en la película protagonizada por Jim Carrey, en la que su personaje llegaba al "counter" y pedía un boleto para el primer avión que saliera a cualquier lado... compramos el ticket a la 1:00 pm y salimos el en vuelo de las 4:30 pm a pasar un fin de semana en un lugar que no tiene otro calificativo más que paradisiaco.

Kota Kinabalu, en la isla de Sabah, Borneo (Malaysia). Una ciudad pequeña, con reservas biológicas en sus islas cercanas, muelles, hoteles de primera clase, sol, playa, snorkeling, peces, naturaleza y perlas!!!  Y en la que mis roomies y yo nos decidimos aventurar, en uno de los viajes menos planeados como nunca antes hubiéramos hecho.

Ya para cuando iba en el avión me lo aprendí mejor, aunque mi dislexia me traicionaba: Kota Kinalabu? Kinabualu? Kinabulu? mientras seguía repitiendo como tontita a ver si pegaba alguna vez... Pero si me preguntaban a qué parte de Asia iba, tampoco sabía, porque ni siquiera había visto el mapa. Ahora si sé donde queda y les puedo decir que tiene una de las playas más bonitas que he visitado.








domingo, abril 12, 2009

Impresionante: La palabra del momento...

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Hong Kong. A veces uno tiene prejucios, supocisiones de como serán las cosas. Ideas vagas sobre algo que uno ha oído, pero que en realidad no conoce.
El título se lo debo a mi hermana. Y la verdad no me imaginaba Hong Kong pero en absoluto comparado con lo que vi. En realidad tampoco tenía una idea clara de como podría ser, pero sobra decir que la ciudad me impresionó. Se queda corta esa palabra.
Me recibió un atardecer lleno de puentes, barcos, edificios enormes y luces prendiéndose a cada kilómetro que recorría.
Me recibió el orden en las calles. Las señales en cada esquina, en signos que no entendía, acompañados de un correcto inglés, que le impedía a uno perder el rumbo.
Limpieza y orden en un metro en el que no se puede comer, fumar o escupir, so pena de multa.
Me vi envuelta, en medio del jet lag, por una ciudad que no descansa.
Un centro de negocios y financiero en el que los billetes del país los emite en HSBC, entre otras entidades privadas.

Me encontré con un bosque en medio de la ciudad. Montañas, ríos y aire limpio en medio de los edificios. Con un clima super agradable.
Varios centros comerciales como jamás en mi vida había visto. (Ni siquiera en Nueva York, San Francisco o Europa) Y una calle llena de bares donde la gente sale por la noche y en la que cualquier herediano andaría como sapo en su charco sin problema... (por media calle)
¿Que si es caro? Pues no mucho... el metro y los trenes sí, pero qué clase de trenes!
La comida un poco extraña, pero con su toque. Mucha sopa de fideos. Si uno comía en las "soditas" donde come la gente normalmente un plato para cenar o desayunar le puede salir en menos de 10 dólares, propina incluida.
Por las vistas, por lo moderno los lugares, el transporte, sus barcos y lo "friendly" de la ciudad, creo que va a estar difícil quitarle el puesto como destino turístico número 1.

Impresionante es la palabra del momento y me faltarían muchas más líneas para poder describir los buenos momentos que me llevo de esta visita. Mientras tanto yo dejo Hong Kong atrás, mientras veo por la ventana un paisaje azul celeste y escucho a Madonna con una canción que de repente, me pone nostálgica: so far away, so far away, so far away...

miércoles, febrero 04, 2009

No estaba muerta... Andaba en Acapulco!

La vista desde la ventana ©Stephen Voehl 

Pues sí, aproveché que había puente y que me invitaron, para darme una escapadita (y una bronceadita que ya me hacía falta). Con compu en la maleta, porque teníamos tarea que hacer, me fui para Acapulco a disfrutar de un fin de semana largo con mis compas, primos, amigos y demás familiares.
Y bueno entre el burumbún de salir el viernes, con el montón de tráfico que había y luego que no teníamos conexión a Internet allá y la salidera a cuanto "antro" hubiera, no pude felicitar a Billy en su cumpleaños... 
No les ha pasado que están desde una o dos semanas antes diciéndose a sí mismos: "tal día cumple Fulanito, no se me vaya a olvidar", "Sutanita, acordate que el sábado cumple Fulanito, hay que llamarlo..." y así por el estilo. Y llegado el día, por A o por B, ni llamás, ni mensajito y te das cuenta hasta al día siguiente o dos o tres días después, que no le dijiste nada...
O peor aún, te encontrás a la persona frente a frente y no le decís ni pío...  a menos de que tenga fiesta planeada y te invite, o todavía peor... te quedaste sin ir a la fiesta porque como no le dijiste nada, no te invitó!
En fin, que eso me pasó este fin de semana, por andar viendo las hermosas vistas acapulquenses (no sé si se dice así) y dejé al pobre Billy solo, triste y abandonado en California. Tampoco llevaba mi celular de allá como para mandarle un mensajito. Como dicen acá: "¡qué oso!" Y ahora a ver como arreglo la torta :oS
Del paseo, paseo, esperen la segunda parte... con mi crónica y mis refelxiones acerca de lo que es "salir" en México.

lunes, diciembre 08, 2008

All these things that I've done: Thirtysomething, despedidas y recuerdos congelados...



Pos sí, no es la primera vez que me toca cumplir años en otro lado. Pero esta vez, menudos regalitos... un examen, una exposición y una tarea para el día siguiente.
Fuimos a la inauguración del árbol de Navidad frente al capitolio. Un árbol enorme, transplantado y puesto en un hueco de dos metros de profundidad, decorado con adornos hechos por personas con discapacidad y luces LED para ahorrar energía y que fuera un árbol "verde". Actividad presidida, por qué no, por el Governator, Arnold Swarzenegger. Luego me cantaron cumpleaños, payaseamos un rato, comimos queque y a hacer tarea... en medio de una discución sin principio y sin final, una noche que parecía que no iba a acabar.

Últimamente he tenido la sensación de estar durmiendo en el patio... o en "las copas de los árboles" como diría Anita... se metía un chiflón por las ventanas. Pero ya arreglamos la calefacción y está mejor. A ver si pasamos estos últimos días con un poquito de calor de hogar, que solo tiene una bellota con un cascabel que guindé en la puerta de la entrada. ¿Pa qué adornar si ya nos vamos?

Es que en serio que nos queda ya poco tiempo por acá en Sacramento, ocho días para algunos. Ya nos despedimos de "Narnia" (Nanya Technologies) en Silicon Valley, donde fueron nuestras clases de estadística. Y Anita y yo lo hicimos en grande: recorriéndolo de pe a pa en tren, bus y trolley para poder llegar hasta Oakland a uno de los conciertos más movidos que hemos ido, por algo se llamaba No so Silent Night el evento... The Killers, Franz Ferdinand, Bloc Party, Death Cab for Cutie y Jack Mannequin. ¡Genial! Valió la pena todas y cada una de sus visicitudes... que no fueron poquitas.

Y bueno, ya poquito a poco le hemos estado diciendo adiós a los profes y todos esos lugares y cosas con los que nos sentimos identificados... El mall, el Capitol Park, las heladerías, los "antros", las bicis... Mañana es Second Saturday y todo el mundo va a pasear de noche y hay conciertos y cierran unas calles. Ya sé que tengo que estudiar tanates, pero esperemos organizarnos y sacar un ratito este finde para salir y ver los museos que nos faltan...

Me hace falta despedirme de San Francisco, pero ya tendré un día al menos. Porque después me voy a pasar Navidad en Los Angeles y Año Nuevo al calorcito de Miami. No es que le ande huyendo al frío. De lo que si me quiero alejar es de helarme el corazón...

sábado, septiembre 13, 2008

Mandarina y el hola de los ascensores...


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Como costó volver a sentarme a escribir... pero bueno, por fin lo pude hacer escabuyéndomele a mis compas que querían salir (viernes de moda)  después de una agotadora semana de bienvenida a clases. Así que estoy acá en el séptimo piso, donde vivo ahora, viendo una luna "post-llena" através de la ventana y escribiendo, como trataré de hacerlo en lo que queda del año...
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Tuve que parar, porque llegaron a sacarme, a como fuera, para ir a un "antro" como dicen ellos... no me sirvió de mucho la estrategia y el Grey Goose del "Dreams" pudo más...)
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Hoy domingo sigo escribiendo desde la misma ventana pero esta vez con un esplendoroso atardecer (oigan que palabrilla "de domingo", literalmente...) pero es que la vista desde el balcón y la ventana es espectacular. No les puedo describir los amaneceres, con el Capitolio iluminado y el cielo color rosado y lila. Priceless. 
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Ahora sí, a lo que vinimos: los ascensores... Ahora que vivo en las alturas, ¿qué sería de mí sin estos aparatos? Siete pisos no son facilitos para subir a pie y menos si traigo la bici! Desde el miércoles pasado "Mandarina" (así le puse) se convirtió en mi medio de transporte oficial para ir a la universidad que está como a 9 calles.  
La compré de segunda por $120, como diría mi hermano Mau "parece un portón" y en realidad sí es como de panadero, pero en esta ciudad lo "vintage" está "in. Además cuando me vaya la puedo devolver y me la reciben por unos dólares menos... Espero no encariñarme mucho. 
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En fin, que la bicicleta y los ascensores se han convertido en parte de mi vida diaria en la última semana. Ay pero terminé hablando de la bici y yo lo que quería era escribir sobre ascensores... 
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La cosa es que el otro día Anita, en uno de sus reportes desde el otro lado del charco decía que en España la gente como que no saludaba... pero según recuerdo yo, en Madrid, cada vez que uno se encontraba a alguien de frente en un pasillo o entraba en un ascensor la gente decía "hola" y "ta loogo" aunque no lo conociera a uno, solo por cortesía.
De hecho, esa era una de las cosas que extrañé después cuando regresé a Costa Rica, porque no existe esa costumbre (excepto en el campo)  de saludar por puros buenos modales. Y ese "hola" de los ascensores me llegó a hacer falta, e incluso a veces se me quería salir sin querer, atentando a que se me quedaran viendo raro allá en tiquicia.
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Bueno ya me dio la noche terminando de escribir, entre una distracción y otra, la misa, el tecito, los compas, etc y mañana hay clases y hay que llevar leídos varios capítulos, de dos de los siete libros que tuve que comprar... y aquí con eso de los derechos de autor no hay fotocopia que valga. A ponerle. Ahora sí, tengo leer... y mañana me iré de nuevo en Mandarina a la U...

sábado, agosto 23, 2008

La ropa, como el amor, nunca es suficiente...

Ese es el copy de un anuncio de una gran tienda aquí en México.... ¿Elocuente verdad?
En materia de publicidad he visto algunas cosillas interesantes... y bueno, también otras que mejor ni hablar...
Ya me llevaron al Estadio Azteca a vivir una experiencia antropológica única. Y de verdad que presencié cosas vacilonas y muy autóctonas y otras que ni imaginé que existieran, por ejemplo los "cuida cinturones" en la entrada del estadio... que le cobran por cuidarle a uno la faja durante el partido poque no dejan entrar a nadie con hebillas.
Ese día no llovió. Estuvo bastante rico el clima. Pero la verdad es que me falta un poquito de aire: la combinación altura, caminadas y distancias, sumada a la contaminación y al frío mañanero o nocturno, da como resultado, una alergia-resfriado un poco incómoda. Ya me empastillé. Qué queda...
Bueno pero venía a hablar de ropa no de enfermedades o fútbol.
La cosa es que estoy viendo como "reacomodar" mi guardarropa (o sea mis dos maletas) en una y media (o sea en una de verdad y una de mano) La cosa es que en el aeropuerto de acá, me desbarataron las rueditas de una de ellas... y cuando fui a la banda giratoria a sacarla cual fue mi sorpresa de que mi maleta no "caminaba"... se le habían caído las patitas!!
Así que uno de mis contenedores de mi vida y de mi look y fashion, va abandonar el trip en tierras del tequila (pinche maleta pendeja) y he tenido que hacer un cambalache y meter en la de mano unas cosas y conseguirme otro bolso de mano grande y llevar otras bolsas con algunas cosas de comida y el café que traigo... en fin, ahi veré como me va y si me la podré jugar así de aquí al otro año.
No me cabe lo que traje, pero aunque parezca una tontera querer llevar, lo suéters, pantalones, zapatos y bufandas, en serio, ¿qué hace uno si la ropa es necesaria? y si, como dice una pequeña tienda de San Pedro, cuyo slogan es igual de grande a la tienda del copy del título, no se puede andar chingo...

martes, agosto 05, 2008

Mi vida en dos maletas



Y de repente, me voy...

Aunque no es algo tan súbito. Ya van varios meses de estarlo pensando, planeando, tramitando, dando vueltas...
Pero ha sido en las úlimas 3 semanas (casualmente las más rudas que he tenido en dos años y pico de trabajo) en las que todo se ha movido y me ha puesto la casa, el escritorio, los sentimientos y las ideas patas arriba.

Algo me decía que julio iba a estar difícil... Además de los colochos mentales, trámites, vueltas y demás papeleos de rigor, de pronto me encuentro pensando... ¿Cómo p*tas voy a hacer para que me quepa todo en dos maletas de 50 libras c/u?!?

Tengo que llevarme mi vida a cuestas, como un caracol. Y aquí es donde pienso: ¿Porqué no tendré solo "un par de pares" de zapatos? Tengo que ver cómo acomodo, doblo y/o comprimo todo eso. Algunas de las cosas que llevo, no se pesan con la balanza sino con el corazón. Y creo que no se necesita mucho más que mi cerebro y mi presencia, para lo que voy a hacer.

Me voy a ver el mundo, a tragar algunos números, a vivir experiencias nuevas, a reencontrarme con viejos amigos y a recuperar momentos que añoro que regresen. Voy a forjarme un futuro, si se me permite sofreír la frase. Voy a sacarle provecho a una parte de mí que está inquieta, con hiperactividad académica. Voy a chinearme un rato. Como dice una canción que me gusta mucho: voy caminando por la vida, sin pausas pero sin prisas... Quiero respirar profundo.

¿Que si estoy nerviosa? Pues sí ¿Emocionada? También ¿Triste? Para nada... Echaré de menos algunas cosas, pero creo que lo puedo soportar.

Y bueno, no me salió tan mal el primer intento de llenar las dos maletas. La paciencia es liviana y las penas y malos ratos no han sido tantos, es poco peso y de todas formas, ¿quién se los quiere llevar?

sábado, julio 19, 2008

Compañeros de mi alma...

Leyendo el blog de Methos me quedé con la inquietud de escribir sobre ese par incondicional que me ha acompañado a todo lado. Sí, los zapatos trotamundos... Fijo todos tenemos un par de zapatos así.
Los hemos llevado al trabajo, a los conciertos, a pasear por todo lado... Se han empapado con uno, se han embarrealado, majado cacas, han tenido que pegar carreras para que no los deje el bus y han conocido un montón de lugares "al dele". Por eso uno no halla cómo botarlos, además de que son súper cómodos...
Pero la cosa es que a pesar de ser nuestros fieles compañeros, muy pocas veces salen en la foto... por eso me di a la tarea de rebuscar en dónde habían salido por ahí, a manera de homenaje por tener ya casi cuatro años conmigo.





Ahora mi interrogante es si me van a seguir acompañándo a todos lados. Vamos a ver qué me tiene preparado el futuro... ¿Conocerán nuevos lugares mis cómodos y queridos compañeros?
Eso me recordó un video que me había pasado Ale hace un tiempo, donde los zapatillos le dan duro a la troleada... See the World ¿Quieren ver el mundo?