lunes, octubre 02, 2006

Lagrima

Me prometí a mi misma no botar ni una lágrima por vos.
Nunca sentirme triste por algo que pudo ser, que pudo existir no solo en nuestros sueños, en mis palabras, en siete acordes.
Ni una sola lágrima que se secara con el sol madrileño, o con los primeros vientos del Norte.
Y de ahí regresabas, insistente, a mi memoria terca, que te recuerda en silencio, que solo escucha melodías lejanas, que ve y respira tu ausencia, sin decir nada, sin esperar nada...
Que se cansó de evocarte y pensarte. Sin una lágrima.
Tal vez eso me falte, una lágrima, que diluya por fin tu recuerdo, para olvidarte.

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