jueves, noviembre 22, 2007

Operación Cupido

Ok, ok. Yo sé... Eso de las citas a ciegas es fatal... Y peor aun las tías o amigas que insisten con que “le quiero presentar a un muchacho” y que le andan buscando pareja a uno, intentos que se intensifican sobre todo si uno ya anda rondando la treintena.
Como si uno no pudiera encontrar a alguien por su cuenta… ¡O como si estuviera desesperada!
Lo que es realmente desesperante es cuando lo embarcan sin ton ni son y sin preguntarle a uno, le pasan por teléfono al “candidato” o le dan el e-mail para que le escriba…
Y más deprimente es que a veces no tienen ni idea de lo que a uno más o menos le atrae en un mae... y entonces intentan hacer unos “matchs” que simplemente nada que ver.
En el caso de las tías suelen buscarle a uno médicos, abogados, ingenieros y todas esas profesiones aburridas o absorbentes que a uno no le llaman para nada la atención. Y se fijan si el muchacho en cuestión es hijo de Fulanito o Sutanita, de buena familia y que aquí y que allá…
Con las amigas es un poquito distinto, a veces simplemente no hace click el asunto…
Yo creo que la operación cupido sirve en el tanto que los(as) organizadores(as) nada más piensen: “sería interesante si Tal y Cual se conocieran”, sin forzar demasiado las cosas y sin pretender meterle al “prospecto” a la fuerza.
Porque así es la vida, basta un empujoncito y cuando uno menos se lo espera, puede servir de vínculo para una nueva y bonita amistad, o una hermosa historia de amor, con tan solo ampliar el círculo de amigos...

3 comentarios:

Nacho dijo...

Siempre he desconfiado terriblemente de eso "cupidazos" y me da demasiada risa la gente que se pasa feliz de la vida en ese rollo. Parece que los hace sentirse bien y hasta creer que es la forma natural en que dos personas deben entrar en "tratos": porque un tercero lo provocó.

Denise dijo...

Mjm... igual qué verguencilla, la verdad, eso de las citas arregladas...

Capitán Melcocha dijo...

Ay, yo creo que fue en el blog de Naty que escribì esta historia, pero ahì le va de nuevo.
En mi segundo año en la UMCA, conocì a Hellen, una muchacha muy simpàtica que ràpidamente hizo amistad conmigo.
Pues resulta que a Hellen al tiempo se le ocurriò que yo tenìa que conocer a su amiga M, y yo no querìa, porque desde antes siempre fuì desconfiado con las citas a ciegas.
Hellen me insistiò por dos semanas, hasta que accedì a conocer a su amiga. Me dio el nùmero, y comenzamos a hablar, y francamente me cayò bastante bien. Bueno, pues entrèmosle, me dije, que total si no me gusta, al menos una amistad sale y ya .
Despuès de un tiempillo de mensajillos y llamadas, quedamos de salir. Me pusè la ropilla màs decente y me vì con ella en Multiplaza, y ahì fue donde empezò lo fatal...
Resulta que la chavalilla no me cuadro mucho que digamos, pero como aùn no la trataba en persona, pensè que lo mejor era romper el hielo y ver que salìa. Pero la niña, que ya no era tan niña, desde un inicio viviò en el silencio eterno, y como yo estoy acostumbrado a hacer molote y pasar jodiendo la existencia, con cada broma que ella me respondìa con un simple arqueo de ceja, me iba quedando cada vez màs y màs acorralado. Era horrible, la guila no hablaba, no comentaba, y peor, cuando ibamos al cine me dice "veamos la que usted quiera", asì comopara terminar la pelìcula y jalar cada uno para su casa.
Total que vimos creo que na de Misiòn Imposible, o algo asì, y yo la verdad si la disfrutè bastante.
A la salida le dije que fuèramos a comer, y nos metimos en Huaraches (asì se escribe), ahì por la Plaza Gonzàles Vìquez. En esos momentos, la mujer dejò de ser hermpetica, para màs bien volverse casi grosera. "que se la lleve p...", pensè, y me comì un par de burritos y un guacamole deliciosos, que si al menos la salida habìa sido un desastre, no me podrìa quejar de la comida.
Como mi casa queda de camino a la de ella, el taxi me paso dejando, tempranìsimo para una cita qeu prometìa tanto, pero al cruzar la puerta de mi apartamento respirè aliviado, y jurè nunca màs ir a una cita a ciegas.
Luego Hellen me contò que M estaba encantada, y que querìa que nos conocieramos màs (perdòn.....), pero yo ni la volvì a llamar n ile volvì a contestar mensajes.
Al menos el guacamole estuvo de muerte lenta..
Algo que me pone a pensar: Si una persona es tan interesante, simpatica y bella como se la describen a uno..¿que tiene que andar buscando que le consigan pareja??
Y otra: que tan buena es una amistad que lo embarca a uno con gente que es ttalmente distinta a lo que uno necesita??
Punto.